Monday, September 17, 2007

Jamaica

Jamaica no resultó ser tan divertida como la esperaba. No porque no lo sea, sino, porque tuve tanto trabajo que no tuvimos tiempo de salir a conocer. La idea era llegar el domingo a la 1pm y pasar la tarde por ahí, conociendo, tomando fotos y escuchando reggae. Mi plan para la tarde incluía una visita a la casa de Bob Marley y un almuerzo de Curry Chicken en un quiosco en la playa. Pues resulta que el avión se atrasó y por eso llegué a la hora del burro. Bueno, en realidad quien se atrasó no fue el avión sino, el tombo; sí, el tombo que pusieron a revisarle el pasaporte a cada una de las personas que salían del avión. Los gringos diseñan sistemas de seguridad que se para el sol a verlos. No se quién se sentirá más seguro, pero a veces yo me siento más atacado que protegido. En una de sus genialidades, a alguien se le ocurrió que como el avión que acababa de llegar a la manga 35 venia de Colombia, había que mandar a un oficial de seguridad, mejor conocidos en mi tierra como tombos, a verificar, supongo yo, que cada pasajero portara un pasaporte con una foto que coincidiera con su cara. Imagino que esto es lo pusieron a hacer al tombito porque ni que fuera Magú para saberse los nombres de todos los colombianos del mundo de memoria. Así que como si la revisión que se hizo en el aeropuerto de origen y la que se haría minutos después en las ventanillas de migración no fueran suficientes, nuestro amigo tombo tuvo que ir pasajero por pasajero viendo caras y revisando fotos.

Mientras tanto, el hijo de mi mama esperaba sentado, al igual que el resto de pasajeros que esperaban abordar ese mismito avión que nos llevaría al Norman Manley International Airport en Kingston Jamaica y para no aburrirme más, me conseguí una revista Times, como excepción a mi tradicional compra de revistas de carros cuando me toca esperar, pero seguro con el temita este de sentirme tantito más intelectual, me compré una revista un poquito “más interesante” pero ¡adivinen! ¡Claro!, perdí el interés en segundos, me resulto más divertido ver la reacción de cada pasajero y su interacción con el tombiux. Además que mi mente estaba aun en casa de mis amigos y en el desayuno típico, con gallo pinto y empanadas de frijol incluidas, que tuve que dejar para no llegar tarde a tomar un vuelo que iba a atrasarse… pero de haberlo sabido… para la próxima dijo el que mató a la mama.

Finalmente nos llamaron a abordar y pude comprobar con alegría lo que aun creía un error de impresión… yo viajaba en los asientos de adelante, no en el del piloto, pero en los que siguen, en los grandotes que ahora se llaman business. No es primera clase porque no nos dieron más que un fresquito. Pero como andaba un poco desvelado, el asiento grande me cayó de película. Lo mas tuanis del asunto es que no pagué más por el viaje. Fue una cuestión más de “no tenemos campo libre, le molestaría irse en business?” que de otra cosa.

Una vez en Kingston esperaba encontrar a alguien de la empresa que iba a visitar o al menos un taxi enviado por ellos en mi búsqueda, pero como estaba llegando con 3 horas de atraso, me temía que no iba a haber nadie esperándome tanto rato; ni que fuera el Príncipe de Arabia Saudita que llegó a Costa Rica a conversar con don Oscar.

Así que después de haber pasado migración, ya cuando a uno le toca enfrentarse con la ciudad o país, principalmente si es la primera vez que se visita y uno no sabe con qué se va a topar, fue cuando me di cuenta que no llevaba dinero en efectivo y que efectivamente no había ninguno de esos señores que se ponen por fuera con rótulos de nombres raros con el mío escrito. Fue entonces cuando me auto di pena y me dije “mae, qué, para donde creías que ibas genio?” Sin efectivo, ¿como se supone que le voy a pagar al taxista para que me lleve al hotel? ¿Qué, le digo que pase más tarde? ¿o que? ¿le pago el ocho? ¿le mando plata con alguna de esas empresas que hacen transferencias de dinero?
Bueno, tampoco es para tanto, tiene que haber un cajero automático por aquí, que me suelte el huevo. Voy todo galán con mi tarjeta y me rechaza el monto, no hay nada, menos bille, no tampoco, bueno menos aún, no mae nada. La tarjeta no estaba siendo reconocida por el bendito cajero. Ahora sí se puso tuanis esta vara. Si harina, sin conocer a nadie, sin ray y no sé para donde voy.

Ahí estaba yo, parado en medio de la gente pensando que hacer, cuando se me acerca un mae y me muestra el rotulito con el nombre de la empresa. Pensé: “ve si tengo cara de turista perdido que este mae me reconoció” Que extraño que no haya visto ese rótulo antes, pero me quedó claro el por qué cuando lo ví doblarlo en cuatro y echárselo a la bolsa. El mae lo tenía en la bolsita de la camisa, por eso yo no lo iba a poder leer ni con prismáticos del ejército.

Como ya tenía un chofer asignado y todo parecía estar en orden, le dije “llevame a comer algo típico” y me dice “yeah man”, pero para mi asombro el mae aparca por fuera de un centro comercial y me dice, aquí hay Pizza Hut y KFC y yo, “¡mae ponete serio!” entonces terminamos en TGIF comiendo salmón noruego porque según él, los domingos todas las fondas están cerradas, al igual que lo estaba la casa de Bob Marley, para mi desilusión.

Kingston es la ciudad más llena de Acura Integra que he visto en vida. Se ve uno cada cien metros, así como Civics arreglados, WRX y Evolutions. Todo un paraíso para un engañao como yo. La ciudad propiamente, al menos lo poquito que pude ver de ella se me pareció mucho a San José solo que sin presas y con choferes no tan anormales. Un detalle que acaparó mi atención toda la semana es que como se conduce al lado izquierdo de la calle, hay carros que son traídos directamente de Japón, los que se conocen como JDM. Algo bastante difícil de ver en Costa Rica o en EEUU, lamentablemente.

Mis planes para el domingo se vieron modificados por una serie de elementos eventuales, pero al menos, ninguno de ellos, me impidió tomarme una Red Stripe en paz al caer la tarde.


2 comments:

Monica said...

Yo pensé lo mismo cuando fui a Jamaica, en que se parece mucho a San José solo que sin presas y creo que estaba más limpio. El clima es más humedo. Y lo que me hizo gracia fue que estabamos en la playa sentados bajo un arbol, cuando se acerca un "yeah-man" y nos dice: You wanna smoke! todo misterioso, y al puro frente nuestro iba pasando un barco pequeño estilo catamarán lleno de gente bailando regae, tenían un fiestón. Creo que era un "happy tour" para los turistas :)
En realidad es poco lo que recuerdo haber conocido porque estaba con calentura ese día de un fuerte resfriado que me había empezado, y me sentía mal.
Me hubiera encantado conocer más!. Pero con lo que tu cuentas me puedo imaginar un poco más.
Gracias por compartirlo.

Omar Cruz said...

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